Los intereses de los pacientes, nuestras prioridades

Garantizar que la experiencia de los pacientes sea buena es una parte importante de la organización del viaje de los pacientes que participan en ensayos clínicos.

Los animales de compañía forman parte de la familia, por lo que no es de extrañar que Colpitts reciba muchas solicitudes de pacientes que desean llevar consigo a sus animales de servicio o compañía durante viajes por motivos médicos. Sólo algunos proveedores admiten animales que no sean de servicio, y a menudo hay que seguir una serie de pasos para llevar un animal de compañía en las líneas aéreas y en los vehículos de transporte terrestre. No hay que subestimar la importancia de tener un animal de compañía, por lo que Colpitts elimina el estrés de organizar viajes con mascotas coordinando el papeleo necesario e investigando aerolíneas, servicios de sedán y hoteles que admitan mascotas, así como cualquier tarifa asociada. En caso de que los pacientes no puedan traer a su mascota, Colpitts ha identificado residencias caninas para cuidar de los animales. En un caso, una familia no pudo dejar a su perro en una perrera mientras viajaban a un centro clínico, por lo que Colpitts se encargó de que un cuidador de perros se quedara en casa de la familia y cuidara del perro.

Viajar es un lujo que no todo el mundo puede permitirse. Por lo tanto, si una necesidad médica exige viajar, no todo el mundo está familiarizado con los costes asociados o con lo que implica desde el punto de vista logístico. El equipo clínico de Colpitts debe explicar a menudo a pacientes, familiares, coordinadores de centros y patrocinadores cómo funcionan los viajes en avión y cuánto tiempo se tarda en volar o conducir a un lugar. En algunos casos, los pacientes pueden tener preferencias de viaje que no redunden en su beneficio. Los expertos clínicos no sólo explicarán los inconvenientes de estos planes, sino que también sugerirán alternativas más eficaces.

Un paciente que necesitaba viajar de Asia Oriental a Estados Unidos para recibir tratamiento quería pernoctar en ese país una noche después del tratamiento y volver a casa hasta la semana siguiente, cuando tendría que viajar de nuevo para recibir otro tratamiento. El equipo clínico de Colpitts explicó que el coste de dos billetes de ida y vuelta superaría el de una estancia de una semana en un hotel estadounidense, y que el esfuerzo físico y mental de dos viajes largos en un corto periodo de tiempo podía pasar factura al paciente, que estuvo de acuerdo. Asegurarse de que los pacientes entienden y están satisfechos con los preparativos de su viaje es un pequeño gesto que puede tener un gran impacto en la experiencia general del ensayo clínico.

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