Medicamentos a bordo

Las aerolíneas añaden continuamente a sus listas de artículos restringidos en el equipaje facturado y de mano. A menudo se puede ver a los viajeros descargando líquidos de gran tamaño en la puerta de seguridad y entregándolos a regañadientes a un agente de la TSA o tirándolos a la basura. Los perfumes y el agua embotellada pueden sustituirse fácilmente, pero los pacientes que viajan con medicamentos costosos no pueden arriesgarse a dejarlos atrás.

Una paciente que viajaba a EE.UU. desde Sudamérica explicó que no sólo tenía que llevar su medicación en el vuelo, sino que debía conservarla en hielo durante todo el viaje. El medicamento estaba valorado en más de $1.000, por lo que no conservarlo supondría un gasto importante para la paciente. El equipo clínico de Colpitts se coordinó con el paciente y la farmacia que suministraba la medicación para comprender las condiciones exactas en que debía conservarse. A continuación, el equipo trabajó con la compañía aérea en la que volaba el paciente y con la aduana estadounidense para garantizar que el medicamento llegara a Estados Unidos con el paciente y listo para su uso.

En otra situación, un paciente llegó a su destino sólo para descubrir que su pedido especializado de oxígeno portátil no podía ser surtido por ninguna empresa de la zona. Dado que existen normas estrictas sobre el transporte de medicamentos a través de las fronteras estatales, el equipo clínico de Colpitts tuvo que actuar con cautela a la hora de buscar un proveedor alternativo. El equipo pudo trabajar con las restricciones gubernamentales y hacer que el equipo se enviara desde Colorado hasta el lugar donde se encontraba el paciente.

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